
Hay algo especialmente reconfortante en una crema de tomate casera y fácil. Quizás sea ese sabor que nos recuerda a la infancia, o la combinación de tomate, pan y queso que parece tener la capacidad de convertir cualquier día en uno un poquito mejor.
Y esta receta llega justo en ese momento del año que tanto me gusta: el final del verano y el principio del otoño, cuando todavía encontramos esos últimos tomates maduros, dulces y llenos de sabor, pero ya empezamos a tener ganas de platos más cálidos y reconfortantes.

El resultado es una crema de tomate sedosa, ligeramente dulce, con un toque ácido y muchísimo sabor a tomate asado.
El sabor de los últimos tomates del verano


Me encanta esta receta porque captura un pequeño momento de transición. Todavía estamos aprovechando los productos del verano, pero la cocina empieza poco a poco a cambiar de ritmo. Es una receta fácil que se siente como un puente entre dos estaciones: los sabores frescos del verano en un plato que ya empieza a sentirse como otoño.
Los últimos tomates de la temporada son perfectos para asar. Al llevarlos al horno junto con la cebolla, el pimentón y el ajo, sus sabores se concentran y se vuelven más profundos y dulces. El tomillo fresco perfuma los vegetales mientras se asan, y el ajo se vuelve suave y casi cremoso.
Después, todo va a la licuadora con caldo de verduras o de pollo hasta conseguir una crema suave y aterciopelada. Se termina con un poquito de crema de leche y albahaca fresca.
¿Qué tomates utilizar?


Si todavía tienes tomates del huerto, del mercado de agricultores o simplemente encontraste unos tomates maduros y bonitos, esta es una excelente manera de utilizarlos.
Los tomates Roma funcionan especialmente bien porque tienen bastante pulpa, pero también puedes utilizar tomates de rama, heirloom o una combinación de los que tengas a mano.
No tienen que ser perfectos. De hecho, esta es una receta maravillosa para esos tomates muy maduros que quizás ya no quieres utilizar en una ensalada, pero que todavía están llenos de sabor.
Y ahora, el pan con queso

Porque una crema de tomate sin pan con queso es, sencillamente, una oportunidad perdida.
Mi forma favorita es utilizar un buen pan rústico o de masa madre, añadir bastante queso y tostarlo hasta que esté dorado, crujiente por fuera y completamente derretido por dentro.
Puedes servirlo entero al lado de la sopa o cortarlo en tiras para irlo sumergiendo directamente en la crema.
Y sí, está permitido hacer dip (mojar el pan).
De hecho, es prácticamente obligatorio.