Crema de tomate casera y fácil

Crema de tomate

Hay algo especialmente reconfortante en una crema de tomate casera y fácil. Quizás sea ese sabor que nos recuerda a la infancia, o la combinación de tomate, pan y queso que parece tener la capacidad de convertir cualquier día en uno un poquito mejor.

Y esta receta llega justo en ese momento del año que tanto me gusta: el final del verano y el principio del otoño, cuando todavía encontramos esos últimos tomates maduros, dulces y llenos de sabor, pero ya empezamos a tener ganas de platos más cálidos y reconfortantes.

Crema de tomate

El resultado es una crema de tomate sedosa, ligeramente dulce, con un toque ácido y muchísimo sabor a tomate asado.

El sabor de los últimos tomates del verano

Me encanta esta receta porque captura un pequeño momento de transición. Todavía estamos aprovechando los productos del verano, pero la cocina empieza poco a poco a cambiar de ritmo. Es una receta fácil que se siente como un puente entre dos estaciones: los sabores frescos del verano en un plato que ya empieza a sentirse como otoño.

Los últimos tomates de la temporada son perfectos para asar. Al llevarlos al horno junto con la cebolla, el pimentón y el ajo, sus sabores se concentran y se vuelven más profundos y dulces. El tomillo fresco perfuma los vegetales mientras se asan, y el ajo se vuelve suave y casi cremoso.

Después, todo va a la licuadora con caldo de verduras o de pollo hasta conseguir una crema suave y aterciopelada. Se termina con un poquito de crema de leche y albahaca fresca.

¿Qué tomates utilizar?

Si todavía tienes tomates del huerto, del mercado de agricultores o simplemente encontraste unos tomates maduros y bonitos, esta es una excelente manera de utilizarlos.

Los tomates Roma funcionan especialmente bien porque tienen bastante pulpa, pero también puedes utilizar tomates de rama, heirloom o una combinación de los que tengas a mano.

No tienen que ser perfectos. De hecho, esta es una receta maravillosa para esos tomates muy maduros que quizás ya no quieres utilizar en una ensalada, pero que todavía están llenos de sabor.

Y ahora, el pan con queso

Porque una crema de tomate sin pan con queso es, sencillamente, una oportunidad perdida.

Mi forma favorita es utilizar un buen pan rústico o de masa madre, añadir bastante queso y tostarlo hasta que esté dorado, crujiente por fuera y completamente derretido por dentro.

Puedes servirlo entero al lado de la sopa o cortarlo en tiras para irlo sumergiendo directamente en la crema.

Y sí, está permitido hacer dip (mojar el pan).

De hecho, es prácticamente obligatorio.

Crema de tomate casera y fácil

Crema de tomate casera y fácil

Receta de Mary

Aprovecha los últimos tomates del verano con esta crema de tomate asado, fácil y reconfortante, con albahaca fresca y pan con queso derretido.

Porciones

4-6

porciones
Tiempo de preparación

20

minutos
Tiempo de cocción

40

minutos

Ingredientes

  • Para la crema
  • 1 kg de tomates, preferiblemente Roma o cualquier tomate de temporada

  • 1 cebolla redonda mediana

  • 1 pimentón rojo grande

  • 4 dientes de ajo

  • 3 cucharadas de aceite de oliva

  • 4 ramitas de tomillo fresco (puedes usar tomillo seco)

  • Sal y pimienta al gusto

  • 1 1/2 cucharadas de vinagre balsámico

  • 3 tazas de caldo de verduras o de pollo

  • 1/2 taza de crema de leche

  • 1/2 taza de hojas de albahaca

  • Para el sándwich de queso (o sándwiches)
  • 4-6 rebanadas de pan rústico, de masa madre o tu pan favorito

  • 2 tazas de queso rallado o rebanado, como gruyère, cheddar, mozzarella, fontina o una combinación (lo ideal es usar queso que se derrita fácilmente)

  • Mantequilla en cantidad necesaria para los sándwiches

Modo de preparación

  • Precalienta el horno a 425 °F (220 °C). Lava los tomates y córtalos por la mitad (si son especialmente grandes, puedes cortarlos en cuartos). Corta la cebolla en trozos grandes y el pimentón en tiras. Coloca los tomates, la cebolla, el pimentón y los dientes de ajo en una bandeja grande para horno. Añade el aceite de oliva, sal y pimienta al gusto, y el vinagre balsámico. Agrega las ramitas de tomillo y mezcla todo con las manos para que los vegetales queden bien cubiertos, procurando colocar los tomates con el lado cortado hacia arriba. No pasa nada si la bandeja queda bastante llena; durante la cocción los vegetales reducirán su tamaño.
  • Lleva la bandeja al horno y hornea durante 30-40 minutos, hasta que los tomates estén muy suaves y comiencen a caramelizarse en los bordes, y la cebolla y el pimentón estén tiernos y ligeramente dorados. Si quieres un sabor todavía más profundo, puedes dejar los vegetales unos minutos adicionales, vigilándolos para que no se quemen. Cuando los saques del horno, añade un poco del caldo y raspa los pedacitos que se han pegado a la bandeja, cuidando de no levantar los que se hayan quemado demasiado.
  • Retira las ramitas de tomillo. Pasa los tomates, la cebolla, el pimentón y el ajo asados a una licuadora. Añade todos los jugos de la bandeja y aproximadamente 1 taza del caldo. Licúa hasta conseguir una mezcla completamente suave y cremosa (dependiendo del tamaño de tu licuadora, puede ser necesario hacerlo en dos tandas). Recuerda tener especial cuidado al licuar líquidos calientes: no llenes demasiado el vaso y permite que el vapor pueda salir.
  • Vierte la crema en una olla y, de ser necesario, añade la taza de caldo restante poco a poco, hasta conseguir la consistencia que más te guste. Lleva a fuego medio-bajo junto con la crema de leche y deja que la crema se caliente suavemente durante 5-10 minutos (no es necesario hervirla). Prueba y ajusta la sal y la pimienta; si los tomates estaban especialmente dulces, unas gotas adicionales de balsámico pueden darle ese pequeño contraste ácido que hace que la sopa cobre vida. Apaga el fuego e incorpora la mitad de las hojas de albahaca y reserva el resto para servir.
  • Pan con queso
  • No hay ciencia en preparar los sándwiches de queso: añade mantequilla y queso, y tuesta a fuego bajo sobre el grill. De esta manera, el queso va a derretirse antes de que el pan esté demasiado tostado y dorado. (Puedes añadir un poco de aceite junto con la mantequilla al grill para ayudar con el tostado de los panes).
  • Para servir
  • Sirve la crema bien caliente en bowls y termina con unas hojas de albahaca fresca, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un poco de pimienta negra recién molida. Si quieres, añade unas gotas de crema de leche por encima y haz pequeños remolinos con una cuchara. Coloca al lado el pan con queso recién tostado o, mejor todavía, córtalo en tiras y úsalo para sumergirlo directamente en la crema. ¡Disfruta!

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