
Hay algo especial en las recetas que, con pocos ingredientes, consiguen transformar una comida cotidiana en algo delicioso. Este pollo con miso y miel es una de esas preparaciones: jugoso, lleno de sabor y con un glaseado que combina lo salado del miso con la dulzura de la miel.
Para acompañarlo, una ensalada de repollo y zanahoria tipo coleslaw, fresca y crujiente, que aporta el contraste perfecto a la intensidad del pollo. Es una combinación que me encanta porque reúne diferentes texturas y sabores en un plato saludable, completo, colorido y fácil de preparar.
¿Por qué te va a encantar esta receta?

El miso es el ingrediente que le da personalidad a este pollo. Esta pasta fermentada de soya aporta un sabor profundo, salado y lleno de umami, mientras que la miel ayuda a crear una capa dorada y ligeramente caramelizada. Esta combinación hace que esta receta esté llena de muchísimo sabor.
La ensalada de repollo y zanahoria aporta frescura y un toque de dulzura natural. Su textura crujiente contrasta con la suavidad del pollo y hace que cada bocado sea más interesante. A mí me gusta usar esta ensalada en una diversidad de platos de estilo asiático como este bowl de carne estilo coreano.


Además, es una receta ideal para esos días en los que quieres cocinar algo rico sin pasar horas en la cocina. El pollo se puede preparar con anticipación y la ensalada se mantiene fresca para servirla al momento.
¿Cómo servirlo?
Sirve el pollo con una generosa porción de ensalada de repollo y zanahoria. Para completar el plato, puedes acompañarlo con arroz blanco o integral; en este link puedes encontrar cómo preparar el arroz blanco perfecto. El arroz ayuda a absorber los jugos del pollo y convierte esta preparación en una comida más sustanciosa.
Si quieres darle un toque extra, termina con semillas de sésamo, cebollín picado o unas gotas de aceite de sésamo tostado.
Este pollo con miso y miel es perfecto para el otoño porque combina sabores cálidos. Su sabor profundo, umami y ligeramente dulce evoca la cocina reconfortante que buscamos cuando comienzan a bajar las temperaturas.
El repollo y la zanahoria: son vegetales que se encuentran en abundancia durante el otoño y aportan color, textura y dulzura natural.
El plato completo: servido con arroz, el pollo glaseado se convierte en una comida sustanciosa, ideal para una cena acogedora.