
Durante mucho tiempo he tenido una relación amor-odio con los muffins o panes de maíz. La mayoría de las veces que compro alguno, me encuentro con un bloque tan seco, pero tan seco, que es casi imposible de tragar. Por ese motivo, durante años me resistí a los muffins. Incluso, a pesar de que a mi hijo le encantan, no me gustaba dárselos por miedo a que pudiera ahogarse. En serio, no exagero, a veces son así de secos.
Pero con esta receta para preparar muffins de maíz, brócoli y cheddar, me he reconciliado con ellos.
Ahora que el otoño está a la vuelta de la esquina y las temperaturas empiezan a bajar, estos muffins son esa comida reconfortante, perfecta para el desayuno o, como es tradición en el sur de los Estados Unidos, para acompañar un delicioso chili caliente (luego les compartiré una receta).

Sabor de los muffins de maíz (corn muffins o cornbread)
Aunque en Latinoamérica el uso del maíz es muy común y lo usamos en muchas de nuestras preparaciones —tales como arepas, bollitos, hallacas, empanadas, tortillas, cachapas, guapitas y otras tantas más—, esta receta es muy nueva para mí. No los había probado hasta que visité los Estados Unidos.
En el sur de los EE. UU., como en Latinoamérica, el maíz era oro en época de la colonia. Los nativos americanos usaban el maíz para todo, desde jabones hasta comida. Y uno de los usos más extendidos hasta ahora es ese dorado, dulce, versátil y delicioso pan de maíz y su descendiente evolutivo: el muffin de maíz. (Lee más aquí.)
Sí, como yo, esta receta es nueva para ti y es tu primera vez preparando y comiendo estos muffins, te cuento que son dulces, con sabor a maíz. Si eres venezolano, esta receta sabe como nuestras tradicionales cachapas o guapitas, pero con una consistencia esponjosa, como de torta o pastel. Es una «tortachapa».

Brócoli y queso cheddar
Estos no son unos muffins de maíz tradicionales, ya que llevan brócoli y cheddar. Aunque no lo creas, el brócoli será algo que apenas percibes a la hora de comerlos. Está cortado finamente o rallado, por lo que se camufla muy bien con el resto de los sabores. Si tienes hijos pequeños, es una manera de incluir algo de vegetales y todos sus beneficios en su dieta.
Con respecto al queso cheddar… mmmm… brócoli y cheddar son una combinación deliciosa. Para esta preparación en particular yo recomiendo usar queso cheddar curado o «sharp», ya que las versiones más suaves no darán ese sabor a queso que deseamos, aunque también puedes usar una versión más suave sin problemas, todo depende de tus gustos.
Se puede utilizar el queso rallado o cortado en trozos con un cuchillo. La diferencia será que si lo rallas, el queso se va a derretir y se volverá parte de la mezcla; pero si lo cortas, obtendrás pequeñas cápsulas de queso en el interior de tus muffins.



