
Recientemente, mientras hacía las compras en el Green Market en Union Square, me llamó la atención la variedad de lechugas que tenían. No solo por lo frescas y crujientes que se veían, sino también por sus formas. Nunca había visto tantos tipos diferentes de lechugas en un solo lugar. Caminando entre cientos de duraznos de temporada y las lechugas verdes y hermosas, se me antojó preparar esta panzanella de durazno y queso burrata. Así que esa fue la cena que preparé al regresar del mercado.
Lechuga «Butter» (mantequilla)

Lo que me convenció de llevar a casa esta hermosura de lechuga fue la descripción del agricultor. Déjame ver si lo recuerdo… Ah, sí, decía: «Es tan suave que se derrite en tu boca como mantequilla, tal como su nombre sugiere, particularmente su corazón. Tiene hojas largas que se parecen a una rosa abierta.» Tenía que probarla, ¿o no?
Vamos por partes: «Una lechuga que se derrite como mantequilla». Ok, ese agricultor le habló a mi corazón con esa frase. Creo que ese es el sueño de todos. Además, dice que, especialmente, el corazón de la lechuga conserva ese sabor y textura, lo que me parece magnífico. Una de las cosas que no me gusta de las lechugas, en general, es que en su mayoría las hojas se van tornando más insípidas y duras conforme te acercas a su centro. Por último, son bellas como las rosas. ¡Me convencieron!
También he preparado esta ensalada con baby butter lettuce con los mismos resultados deliciosos. Así que anímate a usar las hojas verdes de tu preferencia.
Perfecta para una cena ligera…
Regresé a casa con algunos duraznos, pan, un poco de queso y miel (perfecto para un aderezo). Así que ese día cenamos una ensalada súper fresca y deliciosa. La lechuga cumplió con las expectativas. Así que, aquí la receta.