
Hay algo especial en preparar una crema de verduras cuando el verano empieza a despedirse y el otoño se asoma en los mercados. La calabaza aparece en tonos anaranjados, las zanahorias aportan dulzura y las cebollas, con su aroma cálido, convierten ingredientes sencillos en algo que sabe a hogar.
Esta crema de calabaza y zanahoria con cebolla, un toque picante, trocitos de pancetta y parmesano es una de esas recetas que no necesitan demasiadas complicaciones para ser deliciosas. Es un plato suave, cremoso y reconfortante, con un equilibrio entre el dulzor natural de las verduras, el sabor profundo de la cebolla y la intensidad salada del queso y la pancetta. El picante, por su parte, añade una pequeña chispa que hace que cada cucharada sea más interesante.
Es perfecta para una cena ligera, como primer plato de una comida de otoño o para preparar con antelación y tener algo delicioso listo para los días más frescos.
¿Por qué esta crema de calabaza es diferente?


Durante esta época del año abundan las recetas para preparar cremas de calabaza, y aunque todas puedan parecer idénticas, siempre tienen un toque que las hace diferentes. En este blog encontrarás otras opciones y todas muy diferentes. Por un lado, tienes esta crema de auyama y manzana, que es dulce y sedosa, más al estilo norteamericano; por otro, esta crema de auyama al estilo venezolano, que utiliza ají dulce como base aromática, lo que la hace completamente única. Por último, esta versión de crema de calabaza y tomate, que combina la dulzura suave, el toque terroso y la textura cremosa de la calabaza con la acidez, frescura y profundidad que aporta el tomate.
¿Qué calabaza usar?


Para esta receta puedes utilizar calabaza moscada (butternut squash), que tiene una textura muy suave y un dulzor agradable, o calabaza kabocha, que aporta una consistencia más densa y un sabor ligeramente más intenso. También puedes usar honeynut; esta calabaza es más dulce y perfecta para postres, pero funciona muy bien en cremas.
Si tienes calabaza ya cortada o congelada, también te sirve perfectamente. Lo importante es que esté en trozos de tamaño similar para que se cocine de manera uniforme.
¿Cómo servirla?
Me gusta servir esta crema caliente, con un poco de parmesano recién rallado por encima, unas gotas de aceite de oliva y una pizca de chile rojo. También puedes terminarla con un poco de pimienta negra recién molida. Su aroma combina especialmente bien con la calabaza, la zanahoria y el parmesano.
Para darle un acabado más bonito, puedes añadir semillas de calabaza tostadas, perejil fresco o unas hojas de salvia crujiente. Unas rebanadas de pan rústico tostado son el acompañamiento perfecto para convertirla en una comida completa y reconfortante.