
Hay algo súper reconfortante en esta sopa de miso, tofu y soba que no sé explicar. Cada sorbo es salado, intenso y, a la vez, simple. Esta sopa es perfecta para levantarte el ánimo cuando estás triste, tienes resaca, te sientes enfermo o en esas tardes frías de invierno. De cualquier forma, es una sopa que deberías probar.
Esta sopa de miso es mi mejor aliada en los días de temperaturas bajas. El caldo salado y lleno de sabor, el tofu suave y esos pequeños trozos de cebolla por encima son la mejor forma de consentirte en los meses más helados del año.

Soba, tofu, algas y cebollín son algunas de nuestras formas favoritas de preparar esta sopa de miso, pero puedes adaptarla a tus gustos. Champiñones de cualquier tipo, pescado, zanahoria o casi cualquier vegetal combinan muy bien con el caldo de miso. Solo es cuestión de que pruebes con tus ingredientes favoritos.
El secreto para una sopa de miso perfecta
Si te has preguntado qué tienen esas sopas de miso que te sirven en los restaurantes japoneses y que te hacen tomar sorbo tras sorbo sin parar, el secreto está en el caldo. Yo te recomiendo que uses caldo dashi. Es fácil de preparar y los pasos extra realmente valen la pena. Además, puedes prepararlo con anticipación y congelarlo para cuando lo necesites. Puedes seguir esta receta de uno de mis blogs favoritos.
Otra opción es comprar el caldo dashi listo para usar o en polvo, que venden en supermercados japoneses y solo necesitas mezclar con agua.
Si no tienes caldo dashi o no te animas a prepararlo en casa, puedes usar cualquier caldo de vegetales. Yo recomiendo alguno hecho a base de cebolla y champiñones, y evitar los que están hechos a base de tomate y zanahoria.